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Actualidad EIR

Medicina y Enfermería renuevan su acuerdo para atender a los profesionales enfermos

El CGE y la OMC renuevan su colaboración en el PAIEE, el programa que atiende con confidencialidad la salud mental y las adicciones de las enfermeras.

Dos personas se sujetan las manos sobre una mesa en un gesto de apoyo.

El Consejo General de Enfermería (CGE) y la Organización Médica Colegial (OMC) renovaron el 11 de septiembre su colaboración para impulsar el Programa de Atención Integral al Enfermero Enfermo (PAIEE). Según el comunicado de ambas organizaciones, el acuerdo ofrece una respuesta específica a la salud mental y las adicciones de los profesionales, con dos ideas de fondo: confidencialidad y recuperación para volver a ejercer.

No se trata de un programa nuevo, sino de la renovación de un compromiso. El PAIEE toma como referencia la experiencia del PAIME, su equivalente para el colectivo médico. De acuerdo con el alcance anunciado, el modelo quiere facilitar una atención voluntaria y especializada, proteger el anonimato de quien la pide y acompañar su rehabilitación profesional.

Lo que el comunicado no detalla

El texto no incluye un mapa de los recursos disponibles ni describe un procedimiento de acceso común para todo el territorio. Y ese es, probablemente, el punto que más pesa para quien llegue a necesitarlo.

El nombre de un programa puede resultar familiar a una institución y no decirle nada a una enfermera que no sabe a quién dirigirse. Explicar quién atiende la primera consulta, qué información se pide y cómo se protege ayudaría a convertir el acuerdo en una puerta de entrada clara. Nada de eso queda resuelto con la firma.

Enfermar no depende de la etapa profesional

Una enfermera puede necesitar atención en cualquier momento de su vida laboral. Preparar una oposición, empezar la residencia o asumir más responsabilidades no la pone a salvo. Un programa profesional como este es una vía de apoyo, y su utilidad real depende de que se sepa cómo llegar a ella.

Atender a la persona y revisar el trabajo

Las directrices de la Organización Mundial de la Salud sobre salud mental en el trabajo, publicadas en 2022, van más allá de la atención individual. Proponen actuar sobre la organización, formar a responsables y trabajadores, apoyar a las personas con problemas de salud mental y facilitar su reincorporación. Persiguen a la vez la prevención y que nadie quede fuera del empleo.

Ese marco ayuda a no pedirle al acuerdo lo que no anuncia. Un recurso asistencial y una política preventiva actúan sobre partes distintas del mismo problema. Atender a una profesional que lo necesita no explica, por sí solo, cómo se organizan los turnos, cómo se reparten las cargas o qué apoyo recibe un equipo después de una situación difícil. Tampoco demostraría que esas condiciones hayan mejorado.

La conversación pendiente en las unidades docentes

En el entorno EIR, la noticia abre una conversación profesional: cómo integrar la protección de la salud de los residentes en la cultura de las unidades docentes. El aprendizaje supervisado, la relación con el equipo y la evaluación formativa son momentos en los que se pueden explicar las vías de ayuda que existen. Y reconocer que alguien necesita atención no debería convertirse en una etiqueta que resuma su capacidad o su trayectoria.

Qué habrá que seguir

Lo próximo será conocer cómo se despliega el acuerdo en cada territorio y cómo se coordinan sus recursos. También interesa saber cómo se evaluará el programa sin comprometer la privacidad de quienes lo usen. Difundir resultados agregados, con garantías, permitiría valorar su alcance y su funcionamiento, algo que la renovación por sí sola no aporta.

Lo confirmado hasta ahora es que ambas organizaciones mantienen su colaboración. Su relevancia está en tratar la salud de los profesionales como una necesidad de atención y de organización que tiene continuidad, más allá de una campaña puntual.

Fuentes